Este es mi nuevo amigo. Ha venido desde el espacio exterior, concretamente de Berna, Suiza. Sin embargo, cuando llegó a mis manos, este demoledor y magnifico robot no tenía nombre. Algo completamente esencial para identificarnos con nosotros mismos. El nombre es el primer elemento que rige nuestra existencia (dejaremos la polémica del ADN para otro día). Todos estaremos de acuerdo en que la vida no es igual para un Agustín que para un Kevincostner o un Max Power. Creo que hay por algún lado un grupo de expertos que apoyan esta tesis.
Así que el asunto no es banal, y ya que le voy a condicionar, intentaré que sea para bien. He querido buscar uno que cause admiración y respeto sólo con pronunciarlo, que el mundo sepa que este robot va en serio, y que allí donde vaya todos lo recuerden , y nunca, nadie, jamás, le diga aquello de "esquesoymuymaloparalosnombres"· Un nombre capaz de ganar batallas sin pelear. Os presento a Don Rodrigo. Como el Cid. Larga vida, señor robot.
jueves, 4 de septiembre de 2008
La importancia de llamarse Don Rodrigo.
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