sábado, 6 de septiembre de 2008

EXPERIMENTO 2: segundo millón de euros.

Habéis visto lo fácil que resulta obtener el primer millón. Ahora que ya está aquí, os confesaré que el primero es el más difícil de todos(hemos tardado 24 horas). Una vez conseguido, la propia inercia te llevará al segundo, al tercero, al cientocuarentaytrés...Todos conocéis ese dicho de "dinero llama dinero..." De hecho, es mucho más fácil obtener el segundo millón que 1.000 euros al mes trabajando. De verdad.

Este segundo experimento funciona igual que el anterior. Simplemente decimos cuanto queremos (voy a pedir tres millones de euros libres de impuestos, obtenidos de forma legal y moral), damos las gracias, y colocamos fotos de los objetos que vamos a adquirir (desde una mansión hasta una lavadora, cuanto más detallado lo hagáis, mejor).

Ya sólo queda esperar tranquilamente. El dinero vendrá a ti. .

Resolución experimento 1: Un millón de euros

Ya he conseguido mi primer millón. Sólo he necesitado 24 horas. Os dije que se trataba de un experimento muy sencillo, y os animo a todos a que lo probéis desde casa.
Tengo que aclarar que el millón no ha sido de euros, si no de dólares, que al cambio viene a ser un poco menos, aunque tiene más glamour (los americanos saben vender lo suyo muy bien, y es cierto que suena hasta mejor). Eso sí, es libre de impuestos, y lo he ganado de forma legal y moral. Así que sin más dilación, os embarco para mi segundo experimento con humanos.

jueves, 4 de septiembre de 2008

EXPERIMENTO 1: Un millón de euros

Para este primer experimento, me utilizaré a mi mismo como sujeto. Creo que es mejor que sea yo quien me arriesgue por los demás, como en su momento hiciera el químico suizo Albert Hofman, descubridor de una sustancia fundamental para el desarrollo de la humanidad (dramatización: puede que no sea fundamental).

El experimento en sí es sencillo: ganar un millón de euros en tres meses siguiendo distintas técnicas orientales, chamánicas, inventadas, oshianas, extraterrestres y zaragozanas.

En primer lugar, aclarar que lo quiero legal y moralmente (aunque la moral sea ambigua), y libre de impuestos.
¿Cómo se hace? Simplemente hace falta poner los objetos que quiero adquirir con ese dinero. Así que aquí van. Puntualmente os iré informando de las evoluciones del mismo, y vosotros desde casa podéis probar.




La importancia de llamarse Don Rodrigo.









Este es mi nuevo amigo. Ha venido desde el espacio exterior, concretamente de Berna, Suiza. Sin embargo, cuando llegó a mis manos, este demoledor y magnifico robot no tenía nombre. Algo completamente esencial para identificarnos con nosotros mismos. El nombre es el primer elemento que rige nuestra existencia (dejaremos la polémica del ADN para otro día). Todos estaremos de acuerdo en que la vida no es igual para un Agustín que para un Kevincostner o un Max Power. Creo que hay por algún lado un grupo de expertos que apoyan esta tesis.
Así que el asunto no es banal, y ya que le voy a condicionar, intentaré que sea para bien. He querido buscar uno que cause admiración y respeto sólo con pronunciarlo, que el mundo sepa que este robot va en serio, y que allí donde vaya todos lo recuerden , y nunca, nadie, jamás, le diga aquello de "esquesoymuymaloparalosnombres"· Un nombre capaz de ganar batallas sin pelear. Os presento a Don Rodrigo. Como el Cid. Larga vida, señor robot.